Miedo

Considero que solo existen dos emociones o movimientos básicos en la vida: El amor y el miedo. El amor se presenta de manera amigable acompañado de: Confianza, optimismo, liberación, comprensión, veneración, serenidad, éxtasis, placer, iluminación, alegría, paz, aceptación, voluntad, satisfacción, armonía, etc. Son las emociones consideradas positivas y están manifestando el amor que está tras ellas.

El miedo se hace acompañar de: Vergüenza, humillación, agobio, culpa, apatía, desesperanza, sufrimiento, bloqueo, remordimiento, temor, ansiedad, control, anhelo, odio, ira, orgullo, desprecio, coraje, desconfianza, abandono, arrogancia. Son las emociones que llamamos negativas y solo son las múltiples mascaras tras la que se esconde el miedo.

No hay engaño posible, cada vez que nos sintamos atrapados por una emoción negativa, estamos presos del miedo. Es fácil de reconocer si le quitamos el disfraz, lo desnudamos, y lo llamamos por su nombre. Así queda al descubierto.

El miedo da miedo, lo vemos como algo negativo, que no queremos tener, que deseamos ocultar o desechar y también luchamos para que desaparezca. Al  proceder de esta manera, él siempre sale vencedor, y nosotros perdedores. En la lucha siempre hay ganadores y vencidos. No debemos olvidar, que esta es una batalla contra nosotros mismos.

Sin embargo posee su parte positiva: Nos está avisando de peligros que ponen en riegos nuestro bienestar. Conviene recordar que es algo nuestro, forma parte y  pertenece como un brazo, una mano, o la cabeza a nuestro cuerpo.

Es el sensor que constantemente está midiendo las situaciones que estamos viviendo. Si estas nos gustan no hay ningún problema. Si no, saltan las alarmas y nos avisa. Es nuestro aliado y, como tal, está al servicio de nuestra supervivencia; nos alerta de cualquier situación considerada arriesgada.

Ante una situación de peligro real nos predispone a huir, a defendernos, a atacar o nos paraliza para pasar desapercibidos a la espera que la situación pase. Los músculos se tensan y preparan  a nuestro cuerpo para salir corriendo, para poder realizar una defensa o para un ataque que nos mantenga a salvos. Cuando el peligro nos supera o creemos que nos excede, nuestro cuerpo se paraliza como si se congelara, quedándonos quietos, como si muerto estuviéramos.

Compartimos con todos los animales de la naturaleza esas mismas reacciones. Hemos desarrollado  mecanismo de defensa tras miles de años de evolución y supervivencia. Sin embargo la evolución ha marcado diferente camino para los animales y para los seres humanos. Los animales ante situaciones de peligro: huyen, atacan, se defienden o se paralizan. Una vez que ha pasado la situación de riesgo suelen temblar y tras este temblor  retornan a la situación anterior continuando con sus vidas como si nada hubiera ocurrido.

Los seres humanos hemos inhibido el temblor y con él la canalización física del estado emocional al que somos llevados en una situación de peligro. Las emociones (negativas), quedan atrapadas en el cuerpo y pasan a formar parte de nosotros como parte de nuestra memoria e información celular. La situación vivida, crea un recuerdo inconsciente que siempre nos estará acompañando, aunque no estemos en situación de riesgo.

Existen miedos personales que son los adquiridos a través de nuestras propias experiencias de vida. Eso ocurre desde que nacemos hasta cierta edad de crecimiento. La información de las experiencias vividas queda sellada en nosotros: Se produce una situación de peligro, la vivimos y adquirimos información que guardamos.

Con el tiempo podemos  encontramos en una situación similar y volvemos a tener la misma sensación y reacción que  continuamos guardando en la memoria,  así continuamente, hasta que llega un momento en que no es necesario que la situación de riesgo se produzca. La información ha quedado bien guardada en nuestro inconsciente. Ya vivimos en un continuo estado de alerta aunque no haya peligro.

Los miedos son también parte de nuestra herencia: De nuestros padres, (sobre todo de nuestra madre), de nuestros ancestros, del contexto social y cultural de nuestro entorno y de la historia de la sociedad donde hemos nacido y nos hemos desarrollado.

Durante el periodo de gestación somos uno con nuestra madre, cualquier emoción que ella esté viviendo nosotros también la vivimos. La emoción por ella vivida queda registrada en nuestra memoria celular.

De diferente manera también quedan grabadas en nuestras células todas las vivencias de miedo a las que hayan estado sometidos nuestros antepasados en el transcurso de sus vidas, aunque no los hayamos conocido. Recibimos esta información desde cuatro generaciones atrás.

La ciudad, el pueblo, el barrio, la comunidad o el país. Todo guarda una información histórica que se nos transmite como parte de nuestro legado. Toda sociedad posee una cultura concreta y una historia, que también es nuestra propia historia y como tal nos es legada y transmitida.

Con toda esa información en nuestras células damos forma y nos creamos a una personalidad más  menos asustadiza que nos acompañará siempre. Crea patrones conductuales que se activan ante las distintas  situaciones que se presentan a lo largo de la vida.

Las condiciones de vida de nuestros primero ancestros, en la prehistoria, donde el miedo los ponía a salvo de los peligros que les acechaban han cambiado en nuestros días. Las condiciones de vida en la actualidad son bien diferentes. Hemos dominado a la naturaleza y a los animales y ya no necesitamos refugiarnos en cuevas, salir a cazar o a recolectar los alimentos. Todo, o casi todo, está al alcance de nuestras manos. Sin embargo, el miedo es una realidad.

Y al igual que entonces, en el presente las situaciones que provocan miedo también tienen que ver con la supervivencia en nuestro contexto social y cultural.

Las amenazas actuales ya no tienen que ver  tanto con proteger las condiciones básicas para la vida. Tenemos: techo, ropas, comida… todo lo necesario para la subsistencia. Con todo ello, vivimos presos de miedos. Entonces, ¿Cuál es su función en la actualidad? Sigue siendo la misma: proteger la vida como tal y salvaguardar las condiciones de vida que tenemos en la actualidad o las que deseamos tener.

Hoy en día las situaciones de riegos y peligro son distintas a las de nuestros primeros padres y a las de nuestros ancestros más cercanos. Sin embargo, los miedos está ahí, cada cual tiene los suyos propios, que más o menos tiene que ver con: La relación con el dinero, con la pareja, con los hijos, con las enfermedades, con el trabajo, con la vivienda, con la muerte, con el sentimiento de soledad, con el del abandono, con el sufrimiento o con las creencias que tenemos sobre lo que creemos necesitar.

El miedo aparentemente ya  no obedece a salvaguardar las condiciones de supervivencia a las que me vengo refiriendo. En nuestro contexto social, una condición vital de supervivencia puede ser: la de mantener nuestro status social; que nuestros hijos puedan estudiar; o tener o no tener un coche para ir a trabajar. Eso son miedos reales.

Sin embargo, en la actualidad mucho de nuestros miedos, tiene que ver con las creencias que tenemos de cómo deseamos que sean las cosas y como son en realidad. Sobre todo de las proyecciones al futuro que constantemente hacemos creado realidades imaginarias que nada tiene que ver con la realidad, ni con el momento presente.

Nuestro cerebro no entiende de real o imaginario. Si pensamos o creemos que algo puede poner en riesgo nuestras condiciones de vida actuales, el cree y toma la situación como  real y predispone al cuerpo a actuar de manera  como si la situación estuviera pasando justo ahora delante de nosotros. Por tanto se activan todos los mecanismos del miedo.

Por otro lado, vivimos en un continuo ir del recuerdo de situaciones del pasado donde adquirimos la experiencia y los patrones conductuales provocados por el miedo, a crear unas proyecciones de futuro basada en esas experiencias. Creamos un futuro que no es real, pura fantasía que provoca que el futuro sea el que hemos imaginado.

Existen varias maneras terapéuticas de actuaciones en casos de miedos.

Una de ellas consiste en reconocer los patrones de conducta creados por el miedo, bien sea de nuestra vida, heredados de la familia o de la sociedad. Traer a consciente lo que subyace en el inconsciente ayuda manejarlo y darle su justo lugar. Las Constelaciones Familiares y otras técnicas y métodos son de gran ayuda.

Otra es poder ver al miedo, reconocerlo, agradecer su labor y mantenerlo como un aliado. Cuando no lo miramos ni reconocemos al miedo, este se coloca delante de nosotros y nos paraliza. Otras veces se coloca detrás, en nuestra espalda y nos empuja a enfrentarnos a la situación miedosa. En ambos casos el miedo nos controla. Reconocer, agradecer y colocarlo junto a nosotros sabiendo que es un protector hace que seamos nosotros los dueños de las situaciones.

También ayuda buscar un lugar tranquilo, sentarnos, cerrar los ojos, conectar con nuestra respiración, recordar una situación que nos de miedo y buscar la sensación física que se provoca en el cuerpo. Una vez localizada, simplemente respirar prestando toda nuestra atención a esa sensación y seguir respirando el tiempo necesario para que esta se disipe y diluya.

Considero que en la mayoría de los casos se hace necesaria la ayuda de un terapeuta que ayude a buscar salidas y herramientas para que las personas puedan conectar con su verdadero poder, que se  esconde tras el miedo.

Las Constelaciones Familiares

Bert Hellinger (Creador del método de las Constelaciones Familiares)

Una configuración sistémica familiar en una manera de  simplificar y comprimir a través de las constelaciones familiares para reducirla a los más indispensable, convirtiéndolas así en un instrumento terapéutico altamente eficaz.

Las ideas acerca de la dinámica y el trasfondo de implicaciones trágicas pueden parecer insólitas a la personas que se acerca por primera al conocer las constelaciones familiares sin embargo cuando participan en un taller o seminario sienten una atracción a todo cuanto acontece propiciado por la presencia clara, desafiante, exigente y orientadora y al mismo tiempo desinteresada y atenta del facilitador.

Si te mueve el interés en conocer en que consiste este método y de donde nace puedes continuar en el siguiente enlace y descargar un PDF.

Haz realidad tus deseos.

Constantemente estamos deseando algo, bien sea de manera consciente o inconsciente, y lo que obtenemos en la vida es en gran medida fruto de esos deseos. Si no te gusta lo que estás recibiendo  es conveniente que prestes atención a lo que estás deseando.

Recibimos exactamente lo que pedimos y tal y como lo pedimos.

¿Cuánto deseas obtener algo y cuánto dudas de conseguirlo? – De esta balanza depende la manifestación de deseado.

Las dudas atraen aquello que no deseas. Atraen exactamente lo contrario. Te dices: «Deseo esto», y a continuación te repites mil veces o más, «no lo voy a conseguir, no me lo merezco». ¿Pero cómo voy a hacer para obtenerlo? «No tengo dinero, no soy atractiva, eso es imposible, he de ser realista…», y un largo etcétera que evita que el deseo se materialice en tu existencia. Es como tener mucha sed y querer saciarla queriendo sacar agua de un pozo con un cubo lleno de agujeros por donde se escapa el agua. El cubo siempre llegará vacío a la superficie y entonces nos diremos: «Ves, es imposible, no hay nada que hacer, tan solo seguir frustrándote por los resultados.»

Nada es imposible

«CREER ES CREAR»

Cuando tenemos un pensamiento y realizamos una acción con una actitud concentrada de forma positiva hacia el objetivo, facilita que este se manifieste. La diferencia entre las personas que tiene éxito y las que no, es que las primeras desean de forma consciente y concreta y los otros de forma inconsciente y confusa.

Los deseos se cumplen siempre sin excepción. Por tanto, comencemos a pedir lo que deseamos de manera concreta y consciente. Prestando atención y observando todas las dudas que surgen, y sobre todo a los deseos inconscientes. A menudo nuestros sueños se frustran porque esperamos que así sea.

Estamos tan habituados a la situación de vida que conocemos y tenemos que concebir una manera diferente nos resulta increíble de conseguir. Inconscientemente ponemos constantemente todo tipo de trabas que impiden obtener el fruto de nuestro deseo.

La creencia más extendida es que vivimos en un mundo de carencias  y enfocamos nuestra atención hacia lo que no tenemos, y olvidamos que  siempre todo está a la disposición de todos, y que no existen límites en cuanto a conseguir nuestros deseos. Solo hemos de aprender a formularlos y expresarlo de manera correcta, e incluso lo que consideras imposible o inalcanzable estará a tu alcance.

«LOS MILAGROS EXISTEN LO CREAMOS O NO»

Los límites solo existen dentro de nuestra mente.

Nosotros, a través de nuestra mente y las creencias que en ella se esconden, creamos nuestra realidad momento tras momento, y generalmente estamos insatisfechos con la vida que hemos creado, y deseamos cambiarla sin saber cómo hacerlo. Y la mayoría de las veces culpamos a lo externo, a la sociedad, a los otros, a la crisis, como los causantes de nuestros estados carenciales, en vez de responsabilizarnos de nuestros pensamientos y nuestras  actitudes que son los verdaderos atractores de lo que acontece en nuestras vidas.

A cualquier edad, en cualquier momento podemos aprender como “educar” a nuestra mente para que en sintonía con nuestros deseos, nos facilite aquello que si queremos en realidad y de esta manera conseguir vivir nuestra vida y que no sea ésta la que nos viva a nosotros.

Tomar las riendas de nuestra existencia pasa por dirigir nuestra atención a obtener y conseguir que se manifieste en nuestra Vida aquello que hemos deseado. El único cuidado a tener es: Que lo que deseemos sea en realidad lo que deseamos.

Los deseos se manifiestan tal  y como los pedimos.

Para facilitar el aprendizaje de cómo desear con una actitud de éxito, y sobre todo para desaprender lo que nos han enseñado sobre: esto no es para mí, he diseñado un taller formativo con el deseo de crear un grupo de personas que «SI» estén dispuestas a cambiar su estilo de vida.

Tres pilares de las empresas

Hoy me han hecho un encargo; Manuel envíame un cartel para presentar a unos empresarios con “eso” que tú haces, pero que sea de manera sencilla.

Menuda tarea!! Cómo decir en pocas palabras y de manera sencilla, “eso” a lo que me dedico profesionalmente, con lo complejo que es de explicar, y lo fácil que es de entender cuando se conoce y experimenta.

La Consultoría Sistémica Empresarial pone su mirada en el todo, atendiendo a las partes. El todo siempre es mucho mayor que la suma de las partes y sus relaciones. Según se den las relaciones, así será el clima laboral que se respire, así también, el trabajar a gusto o a disgusto, y por tanto, la facilidad o no de conseguir los objetivos propuestos.

Toda empresa tiene tres pilares donde se sostiene: lo que sabe hacer, lo que le ofrece a los clientes, sin este conocimiento, la empresa no tendría ningún sentido. Pero ahora bien, ¿Qué se hace con eso que se sabe hacer? No es suficiente el saber hacer; ese conocimiento convertido en productos o servicios, debe tener una orientación hacia un objetivo: conseguir unos resultados; este es el tercer pilar, y todo esto, debería ser realizado dentro de un clima empresarial y relacional lo más cohesionado posible, y me atrevo a decir, con personas manifestando sentimientos de alegría por estar dónde y con quienes están trabajando.

Son multitud los factores que intervienen en la supervivencia empresarial y a la vez, mantener un crecimiento adecuado y constante. No siempre es fácil poner el producto y el servicio en manos del cliente, de manera que éste se sienta satisfecho, el empresario a su vez, obtenga el beneficio idóneo y las relaciones laborales entre los principales implicados sucedan en armonía, para que la empresa pueda ir creciendo progresivamente.

Las empresas hacen lo que hacen y viven sus procesos como saben, como siempre lo han hecho, y así están vivas. Así se mantienen en el tiempo, repitiendo siempre los mismos patrones y dificultades. En ocasiones, podemos percibir cierta) tensión o bienestar con la simple entrada a un establecimiento, y dependiendo de estas sensaciones, nos decidamos a comprar o no sus productos.

La Consultoría Sistémica Empresarial como método de análisis, búsqueda de alternativas y resolución de conflictos, es una de las mejores herramientas que conozco para ayudar a los empresarios, gerentes y directivos a tomar las decisiones más idóneas en cada caso. La mirada enfocada en el Todo permite llegar a determinadas conclusiones y al encuentro de soluciones donde otros métodos no llegan.

Aquí os dejo el cartel, espero resulte sintético, sencillo, y de paso, os anime a experimentar este método.

La «buena» relación de pareja.

En la pareja, suele ocurrir que cuando llega una crisis, quizá sea también el momento de renovar el Amor…y si esto no es posible, es conveniente poder tomar distintos caminos desde el respeto mutuo.

¿Qué nos ha pasado? Es la pregunta que muchas personas se hacen después de un tiempo de estar en una relación de pareja. Recuerdan aquel momento donde se produjo el encuentro y no llegan a entender cómo ahora ya no es lo mismo. El deseo de retener los instantes donde las “mariposas” hacen nido en el estómago, el corazón late con fuerza, casi falta el aire, y una voz desde lo más profundo dice: nos hemos encontrado.

En ese estado es habitual tener pensamientos como: Ojalá desaparezca,… Me quiero ir de este lugar,… Me falta el aire,… Esto es insoportable… ¿Qué ha pasado?

La pareja está en continuo movimiento y evolución, en un espacio para el que las “escuelas” no nos preparan, ni las facultades, nos facultan; casi nada de lo aprendido suele valer ante los retos que presenta la vida en pareja. Nada podemos dar por sentado, ni sabido, este es un lugar de aprendizaje y desarrollo que nos presentará desafíos que pondrán a prueba nuestros cimientos y hará tambalear nuestras creencias.

El pensamiento racional y lineal no nos permite llegar a encontrar la solución cuando aparecen los problemas y las dificultades. Los conflictos se resuelven siempre desde un lugar de pensamiento distinto al que lo ha creado, y el gran reto que a mi entender nos presenta la relación de pareja, es conectar con la suficiente humildad, con el corazón “grande”. Es un darse cuenta de que se necesita una nueva manera de entender y mirar los asuntos que se presentan en ese espacio vital donde los seres humanos nos encontramos, haciendo que la Vida continúe.

En el espacio terapéutico he tenido la oportunidad de conocer y tratar con muchas personas que presentan dificultades en la relación de pareja, y da igual que la relación sea, heterosexual, homosexual, polisexual, abierta, cerrada, tradicional, o moderna, en todas sin excepción aparecen casi las mismas dificultades. La mayoría tienen que ver con las fantasías y creencias de lo que debe ser una pareja, de lo que debe ser un padre, o una madre, y tan pronto como esas creencias toman el poder, lo que en un principio unió, ahora separa.

Al igual que nos atraen las diferencias, son esas mismas las que nos separan y cuando pasa la euforia del encuentro, cada quien se atrinchera en sus propias convicciones  y nos perdemos el misterio de la exploración de lo desconocido y con ello dejamos de aprender y sobre todo disfrutar entregándonos a  lo desconocido.

No existe una familia igual a otra, y no sé si os habéis dado cuenta, pero en las relaciones personales y cotidianas, ya sean de pareja, amistad, familiar, o de otro tipo, los que se encuentran no son las personas de una manera individual, sino que, inevitablemente en estas relaciones, existe la influencia de familias enteras detrás, cada una de ellas con sus particulares ideas, pensamientos y normas que rigen sus destinos.

Muchas veces me gusta jugar con las personas que vienen a consulta y les hago preguntas “trampas” como por ejemplo ¿Cuál es tu familia? ¿Cuáles son los miembros de tu familia? Es sorprendente constatar continuamente cómo las respuestas muestran dónde se sostiene la mayor parte del problema que me presentan.

Otras veces pregunto. ¿Quién para ti es más importante, tu pareja o tus hijos? La misma respuesta grita la solución.

Otras preguntas tienen que ver con lo que parece una “lucha” entre lo masculino y lo femenino, como si de una guerra se tratara. De ahí que, gran parte de mí trabajo es hacer de puente entre los géneros y las personas, para restaurar el Amor que se dio en el encuentro o para que las despedidas se den desde el más profundo respeto. Sobre todo cuando hay hijos, ya que éstos son gracias a su madre y a su padre, y esta realidad y vínculo de unión no puede nunca separarse, aunque sí lo haga la pareja.

Los hijos se encuentran felices si no tiene que elegir entre uno u otro, ya que esto es totalmente imposible. La fidelidad de los hijos para ambos es por siempre, y si bien en algunos casos parece que eligen entre el padre o la madre, esto no es más que una mera ilusión. No se puede renunciar al padre o la madre que existe dentro de cada persona, ni elegir a una familia u otra. Todos pertenecemos a dos familias que se han unido para que podamos existir.

El pensamiento y enfoque sistémico es de gran ayuda para entender las relaciones de pareja, y desde esta mirada sistémica, he creado un curso para transmitir mis experiencias y conocimientos sobre este tema, con el objetivo de que las relaciones de pareja sean lo que “deben” ser: un maravilloso espacio de crecimiento y encuentro entre los seres humanos.

Ponemos a tu disposición un curso diseñado para para aprender y tomar consciencia de otra manera de mirar las relaciones y adquirir las herramientas que te permitan mejorar y seguir creciendo en tu ámbito familiar y de pareja.

Información:

No hay pareja ni amistad que esté tan segura como la que se mantiene libre. Sólo es eterno lo que se
basa en un amor libre. Los deseos te hacen siempre vulnerables.

Anthony de Mello

Mi primer contacto con las Constelaciones Familiares

En aquella época, mi interés era pasar el mayor tiempo posible con la mujer que alimentaba mi deseo y ganas de vivir. Fue ella quien propuso que viajáramos a Madrid desde Mérida lugar éste último donde nos encontraríamos, para asistir a un taller de Constelaciones Familiares; el motivo era encontrar solución a algún asunto que realmente ahora mismo no recuerdo. Mi interés por acudir a ese evento ni siquiera se sustentaba en la posible curiosidad que en el fondo me pudiera despertar aquel taller sino tan solo, en las ganas de pasar ese  fin de semana con ella, donde sea que estuviera.

Madrid era un buen lugar para disfrutar de su compañía y la asistencia al taller la excusa perfecta, aunque lo mismo me hubiera dado estar en Cuenca, por nombrar algún otro lugar. Lo cierto es que ni me interesaba el taller, ni sabía de qué se trataba, me animaba el pensar que tan solo serían una horas acompañándola, a éste acto para luego poder disfrutar el resto del tiempo con ella.

La librería disponía de un sótano diáfano con sillas dispuestas en círculo donde personas, sobre todo mujeres, que no se conocían de nada, de disponían a pasar el día mirándose unas a otras. Ocupé una de esas sillas deseando que aquello, fuera lo que fuese, acabara lo antes posible.

Un señor de pelo cano que parecía el director de aquel “circo”, en algún momento, le dijo a una persona de las presentes  que se  acercara y se sentara en una silla vacía a su derecha. A continuación, le hizo algunas preguntas, tras lo cual, pasó a sacar a otras personas disponiéndolas de pie en el centro del círculo que formaban las sillas. Mientras tanto, yo observaba lo que ocurría sin que aquello que veía despertara en mí el más mínimo interés. En verdad no solo observaba sin más, también enjuiciaba lo que estaba ocurriendo, como una estupidez carente de sentido, donde las personas se dejaban embaucar por aquella pantomima.

Tuve tiempo de aprenderme todas las caras, vestidos y cuerpos de las personas que se sentaban frente a mí, no tenía otra cosa que hacer, salvo pasar el tiempo mirando lo que tenía delante: personas que no me interesaban lo más mínimo. Recuerdo a una mujer madura vestida de oscuro que no me caía ni bien, ni mal, ni fea, ni guapa, indiferente sería el adjetivo, si me apuro a describirla.

En algún momento salió y ocupó la silla vacía a la derecha del director, repitiéndose de nuevo el protocolo de preguntas, respuestas y salidas de personas al centro del círculo. La única diferencia fue que esta vez estaba yo como uno de esos “actores”. Mientras me despegaba de mi silla para colocarme donde me dijeron, me preguntaba ¿qué hago yo aquí? con esta panda de colgados.

Estaba de pie como los demás, no recuerdo cuantos. Frente a mí, de pie y a cierta distancia, se encontraba la señora indiferente, solo que ahora ya no me lo parecía tanto. De pronto, comencé a sentir hacia ella, rabia, odio, furia y no podía mirarla a la cara; mi cabeza girada miraba hacia el suelo huyendo de su mirada, me daba pavor. Todo esto ocurría mientras me decía para mis adentros, qué estupidez, ¿Qué está pasado? ¿Cómo puedo estar sintiendo, lo que siento hacia esta persona que es la primera vez que la veo en mi vida, que no conozco, y hasta hace un momento cuando estaba sentada frente a mí, me parecía indiferente? Mi cabeza, por un lado intentando dar una explicación a lo que estaba ocurriendo, y mi cuerpo, sintiendo algo totalmente desconocido y que no tenía sentido alguno.

¡Qué locura!

Mis piernas se sentían débiles, apenas sostenían el peso de mi cuerpo, y un leve dolor comenzó en la parte derecha de mi nuca. Seguí el movimiento de mi cuerpo, me dejé de ir y fui cayendo al suelo hasta estar totalmente acostado, algo encogido y con ese dolor en la nuca. De pronto me embargaron unas inmensas ganas de meterme bajo el suelo, de desaparecer en el pavimento y descansar en paz, ya nada de lo que allí ocurría me interesaba. En alguna ocasión en la que abrí los ojos, la señora seguía dándome pánico, transmitiendo una imagen de oscuridad y maldad.

No recuerdo el tiempo que pasó hasta que nos dijeron que nos sentáramos en nuestras sillas. Me incorporé del suelo, me senté, miré a la señora frente a mí y seguía  transmitiéndome nuevamente esa especie de indiferencia. Ya no sentía, rabia, ni me daba miedo mirarla. Entonces ¿qué había pasado durante el tiempo que había permanecido en el círculo? ¿De dónde habían aparecido aquellas sensaciones y emociones? No podía dar una explicación racional a lo que había ocurrido y una lucha entre mi racionalidad y las sensaciones vividas se apoderaron de mí.

Me enteré entonces de que yo había salido como representante del marido de la señora; éste había muerto no hacía mucho. En un descanso me acerqué a ella y le pregunté ¿de qué murió tu marido? De un tumor en la cabeza en la parte derecha de la nuca fue su respuesta. Me quedé totalmente asombrado justo donde me dolía cuando estaba representándolo, ahora entendía mucho menos y mi descoloque era  mucho mayor.

Mientras la razón, la que yo conocía, la que me servía de sostén, donde siempre había buscado explicación a todo cuanto ocurría a mi alrededor, seguía diciéndome que eso no podía estar ocurriendo, la experiencia  había mostrado algo que desconocía y aun me resistía a darle cabida.

Pasé el día en aquel sótano rodeados de personas que acudieron buscando soluciones a asuntos que les preocupaban. Asuntos que hoy sé que se mantienen y sostienen en el inconsciente de las personas, de las familias, de los colectivos y que las Constelaciones Familiares logran poner a la vista de todos.

En esos momentos, me dije a mi mismo que no entendía lo que había ocurrido, sin embargo, había vivido algo que cambiaría mi manera de enfocar la vida y sus incertidumbres para siempre. Manuel ¿te estarás perdiendo algo que no ves? me decía constantemente. Tal vez la razón solo te muestra una parte, y hay algo más que te estás perdiendo.

Desde ese día comencé a interesarme por las Constelaciones Familiares, ¿Qué eran? ¿Dónde aprender?…y no si resistencias, las que aún imponían mi forma de pensar, tomé la decisión que me ha llevado a hacer de las Constelaciones Sistémicas mi profesión.

Aquella mujer y aquel viaje a Madrid abrieron la puerta al viaje maravilloso que ha sido mi vida. Desde entonces, he conocido multitudes de personas, amigas y amigas de formación, compañeros de aprendizaje, profesores, que me consta son los mejores, al propio Bert Hellinger del cual tomé todo lo que pude. He visitado países, ciudades, lugares inolvidables, he participado en congresos y eventos multitudinarios, universidades multiculturales, retiros en espacios hermosos, he creado cursos y talleres, he disfrutado de muchos alumnos que me tomaron como su maestro, al igual que yo a ellos, y he creado esta página: Consultoría Sistémica para seguir dando a conocer aquello que tanto ha supuesto para mí.

Y hoy, como aquel señor de pelo cano, soy director de este enigmático circo que son Las Constelaciones Sistémicas en su multitud de usos y aplicaciones.

Gracias Meli por llevarme a Madrid.

Genograma Sistémico

Genograma

Re-construyendo tu historia

  • ¿Quieres conocer más de ti?
  • ¿Crees que algo te falta?
  • ¿Algo detiene tu avance?
  • ¿Qué historia se cuenta en tu familia?
  • ¿Te consideras una persona libre?
  • ¿Se dan patrones repetitivos en tu vida?

¿Qué es y para qué sirve el genograma sistémico?

Propongo este texto como un acercamiento y orientación a la metodología de elaboración de un genograma en general y del genograma sistémico en particular. Es este último el que más me interesa dar a conocer y difundir por mi consideración de ser más completo y aporta más información que el habitual.

Al hablar de sistémico me refiero al enfoque de la Teoría General de Sistemas, la cual concibe a la familia como un sistema cuyos miembros están relacionados de manera tal que, cada uno de sus miembros ejerce influencia sobre los otros. Estas dinámicas relacionales se sostienen en el tiempo a modo de patrones y leyes generando que cada familia tenga su propia particularidad. Además, la identidad de cada individuo estará influida y/o determinada por las características específicas de la familia a la que pertenece.

De aquí podemos decir que una familia es un conjunto de situaciones emocionales, sentimentales, intelectuales organizadas en el curso del tiempo durante varias generaciones.

Por tanto, el genograma sistémico es una representación gráfica de un árbol genealógico de los miembros que lo forman actualmente o han sido parte de la familia, ya sea  por consanguineidad o por algún otro grado de vinculación. Es un mapa individual donde están representado, además de los miembros, las relaciones y los hechos significativos de la historia del clan.

Desde la perspectiva sistémica se considera que todos nosotros, estamos influenciados en mayor o menor grado por las historias personales de los que nacieron antes que nosotros dentro del seno familiar, o tuvieron algún tipo de vinculación, por sucesos trágicos, de sexo, secretos, exclusiones, emociones no expresadas o enquistadas en la historia de la familia de al menos cuatro generaciones anteriores.

¿Qué es y para qué sirve el genograma sistémico?

Algunas enfermedades y muchas limitaciones de los miembros vivos de las familias, encuentra una vía de solución o sanación cuando se tienen en cuenta estos hechos significativos.

Conocer nuestra historia familiar es la mejor manera de conocernos a nosotros mismos y nos ayuda a posicionarnos en el mundo. Saber de dónde venimos se hace imprescindible para saber a dónde vamos. Se dice que todos trabajamos para alguien de nuestro sistema familiar, esto quiere decir que, de manera inconsciente, estamos vinculados en mayor o en menor grado con algún antepasado, sus vivencias y sus emociones, sobre todo, aquellas no tenidas en cuenta o excluidas.

Considero que nuestro poder personal nos viene dado, es un regalo de la naturaleza  y lo desarrollamos o lo mermamos según nuestras decisiones y acciones, y estas pueden estar condicionadas por estar  “mirando”(de esa manera inconsciente) a otra persona o suceso que nos precedió en el sistema familiar. Desde esta perspectiva, somos menos libres de lo que pensamos y creemos. Mirar a una persona anterior desde el enfoque sistémico nos lleva a repetir su vida, su destino y por tanto crea un patrón conductual heredado  dentro del propio sistema.

He podido comprobar que la mejor manera de “escapar” de la rueda de repeticiones es sacar a la luz aquellos sucesos y aquellas vidas que fueron excluidas de la historia familiar. En la memoria inconsciente del sistema, nada se olvida, y cuando algo o alguien no han sido tenidos en cuenta, un nacido posterior tiende a repetir las vivencias del excluido en el contexto y sociedad donde ahora le toque estar viviendo.

Hacer el genograma es ponernos en contacto con el pasado y con nuestra propia historia, es traer al presente lo que fue, y los hechos ocurridos tal y como fueron sin ningún tipo de juicio hacia nada y nadie. Una vez leí que Jung dijo, que es alumbrando nuestras sombras, como podemos llegar a poner luz en nuestra propia Vida. También he podido constatar en mi actividad profesional que lo que permanece oculto tiene la mala costumbre de aparecer una y otra vez hasta que se le presta la atención que necesita.

En el siguiente enlace te dejo información importante para la elaboración de tu Genograma.

Accede a la descarga desde aquí

“Deja de buscar fuera…en tu historia familiar se encuentran todos tus tesoros.”

En el genograma sistémico son tenidas en cuenta las personas que tuvieron relaciones vinculares con algún miembro de sistema familiar, que por circunstancias acontecidas(sobre todo morales)han sido excluidas y “borradas” de la memoria del sistema familiar. Son consideradas de importancia todas las relaciones que tienen o han tenido que ver con situaciones de vida o de muerte, por ejemplo, si alguien ajeno a la familia mata a alguien de la familia, el asesino pasa a pertenecer a la familia. Si hubo una novia importante y no acabó en casamiento, también pertenece a la familia.

El genograma es considerado como una excelente herramienta de trabajo para psicólogos, profesionales de la ayuda, entrenadores, coach, mediadores, consejeros, maestros, profesores, y en general a todas las personas que desee profundizar más en el conocimiento de sí mismo y en su crecimiento personal.

Si necesitas ampliar información o ayuda para la elaboración de tu genograma contacta conmigo.

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La empresa y las organizaciones como Seres Vivos.

Parece ser que la búsqueda constante del orden se establece como una condición importante para la funcionalidad de un sistema empresarial y organizacional. Buscamos tener orden con el objetivo de un mejor control de las situaciones, planificación de objetivos y obtención de resultados, sin embargo, este control se escapa de entre las manos continuamente.

¿Qué tal si el orden está donde antes no hemos mirado?

Lo evidente suelte estar oculto a los ojos, tenemos una extraña manera de no ver lo que ES. Perdiéndonos en la búsqueda de repuestas donde siempre, donde no están o solo están a medias. Utilizando los mismos recursos intelectuales y habilidades que durante nuestros aprendizaje hemos desarrollado. Y así, de esta forma, siempre obtenemos los mismos resultados.

La naturaleza nos muestra el orden de mil maneras diferentes, sin embargo, seguimos estando ciegos.

Fijémonos en el cuerpo humano. Está formado por células que se agrupan en tejidos y estos a su vez, en órganos que dan forma a los distintos sistemas que conocemos por la ciencia: respiratorio, circulatorio, óseo, muscular, nervioso, etc.

Cada órgano, cada sistema, está al servicio del sistema mayor: El cuerpo, donde cada uno de ellos, cumple una función específica; está situado en un espacio concreto, conectados con todos, cada uno entre sí, con límites que los unen y a la vez los separan de los demás, manteniendo un orden jerárquico y con total pertenencia al todo más grande, (no es lo mismo perder la cabeza que una mano).

Cuando lo anterior se da, todo está  “perfecto”, y ese estado lo identificamos como salud y todo lo que esto significa.

Lo contrario, la enfermedad, aparece cuando se altera alguna de las condiciones anteriores;  o bien un órgano deja de cumplir con su función, o deja de compartir con los demás, u ocupa un espacio que no le corresponde, o desaparece por accidente o cualquier otro motivo, o traspasa los límites. En cualquiera de esos casos,  el organismo entero entra en caos, provocando que la continuación de la vida sea más complicada o imposible.

Me pregunto en que  organigrama y estructura empresarial  y organizacional se cumplen las condiciones de “salud” tal y como las encontramos en la naturaleza.

Cada miembro cumpliendo con su función, totalmente equilibrado en lo que recibe y aporta al sistema, con los límites claros y bien definidos pero intercomunicados, respetando la jerarquía en cuanto a antigüedad y funciones o perteneciendo con igual derecho a la pertenecía en armonía con todo y cada uno de los demás miembros del sistema.

Conseguir esto, a mi parecer, sigue siendo hoy día una utopía, y a mí desde siempre me han atraído las utopías.

Si sabemos que en el orden natural todo funciona en pro de un objetivo común: que es mantener al sistema vivo y en expansión, ¿cómo es que seguimos mirando para otro lado repitiendo las viejas formas de hacer y no vemos lo realmente importante y lo que es extremadamente necesario?

Toda organización está formada por personas en relación, interactuando entre sí, dentro de un determinado orden; tal y como se den estas relaciones, así será el éxito o el fracaso de la organización.

Tras 30 años ejerciendo de empresario y desde los 15 años en una empresa familiar, he podido ver y experimentar tanto “desorden” que me parece mentira, y casi como un arte de magia, que las empresas puedan subsistir y expandirse  lejos del orden.  Sin embargo sobreviven, eso sí, muchas a muy duras penas.

Escribo este texto como una invitación a mirar donde antes no se ha mirado. Buscar y encontrar el ORDEN que permita tener empresas “felices”, es decir, donde las personas que en ellas participan gocen del derecho a pertenecer, en equilibrio, con respeto de sus funciones, jerarquías y con límites claros y bien definidos;  con la mirada puesta en un objetivo común, en beneficio de todos.

La empresa y las organizaciones, recordemos, está formada por seres humanos interactuando entre sí, por tanto podemos imaginarlas como unos SERES VIVOS, y un ser vivo tiene dos necesidades básicas la de mantenerse y la de expandirse:En el equilibrio entre estas dos fuerzas, radica el misterio de la vida.

Puedes salir de la rueda de repeticiones.

Me siguen sorprendiendo las ideas que las personas en general tienen, sobre cómo se da el encuentro en la relación de parejas. Piensan que entran en un local de moda, o en otro evento o circunstancias donde las personas se relacionan, y de pronto allí, aparece el hombre o la mujer que les provoca un estado “raro”, diferente, ese pálpito de corazón, o esas mariposas en el estómago que les avisan de que algo único está sucediendo.

Suelen creer que ese hombre o esa mujer les atraen por su físico, su sonrisa, sus movimientos, o ese algo que a sus ojos les parece especial. He oído hablar de feromonas, de química, de atracción sexual, de enamoramiento y otras explicaciones, según desde el paradigma que se esté hablando.

Desde la perspectiva sistémica, al hablar de sistemas y no de individuos, participo de la creencia de que son los sistemas familiares los que se ven atraídos por medio de sus individuos,  arrastrados a mantener  el patrón relacional y vincular repetido generación tras generación, y así sostener las mismas historias con distintos personajes en los distintos contextos culturales y sociales.

Tan solo hay que observar el genograma de algunas personas para comprobar lo acertado de esta afirmación; cómo las mujeres de ciertos sistemas eligen hombres débiles, maltratadores, alcohólicos o cómo los hombres eligen mujeres madres para ser cuidados como hijos, o niñas a las que cuidar, por nombrar solo un par de patrones entre los múltiples que existen.

Es curioso observar en el caso de las parejas consecutivas, como se da el salir huyendo de una relación de pareja por un motivo, para volver a repetir el mismo asunto con la pareja siguiente. Atrayendo una y otra vez más de lo mismo.

Un porcentaje elevado de las consultas que atiendo tiene que ver con las dificultades en las relaciones de pareja. Por lo que he tenido la oportunidad de comprobar el grado de sufrimiento que este tema provoca, y sobre todo la gran cantidad de energía que se dedica a sostener el problema.

Ya es suficiente!! Ahora tienes la oportunidad de resolver, de solucionar y dar un giro a tu situación.

Atrévete a dar el paso , pasa a la acción y mira más allá de tus creencias, deja de culpar al otro, o a la otra de tu situación, anímate a salir de la rueda de las dificultades. Y sobre todo abandona tu necesidad infantil de seguir sosteniendo algo que pertenece al pasado y tal vez a otras personas que vivieron en otras épocas.

Vivir una Vida en pareja, es Vivir una vida Plena, siendo consciente de que es una relación entre adultos, esto quiere decir, haber abandonado los lazos familiares inconscientes que te mantienen en la niñez.

«Siempre estás a tiempo de ser un poco más Feliz.»

La visión sistémica en las empresas y organizaciones.

La primera pregunta que hemos de responder es ¿Qué es un sistema?

Para responder a esta cuestión voy a tomar como referente a Ludwing von Bertanlanffy y su teoría general de sistemas: Un sistemas es un conjunto de elementos en continua interacción. Donde interacción significa movimiento, es decir si un elemento se mueve o cambia, afecta a los demás elementos y por tanto a todo el sistema.

Trasladando esta definición a los seres humanos podemos definir un sistema, como un conjunto de individuos en continua relación de cambios, que persiguen un objetivo común basado en dos principios básicos: la supervivencia y la expansión.

La visión sistémica por tanto se refiere a una forma de mirar los sistemas, es un enfoque que pretender mirar el todo y como se relacionan las partes.

Observar una empresa desde este enfoque, permite tener una visión de la totalidad en su conjunto teniendo en cuenta: la historia, la filosofía, las normas, patrones, reglas dichas y no dichas, las personas que estuvieron, los que están, el orden, los lugares, los limites, la jerarquía, las relaciones y como estas se dan.

Durante mucho tiempo ha existido una mirada mecanicista de la empresa donde todo debía funcionar como la maquinaria de un reloj. Cuando algo no funcionaba, se buscaba la pieza defectuosa, se arreglaba y listo a funcionar nuevamente. En las maquinas sabemos que sigue siendo así. Sin embargo, hoy en día, esa manera de mirar y tratar de resolver los conflictos en las empresas está obsoleta y no ofrece los resultados que requieren las organizaciones actuales.

Sabemos además, que el todo es mayor que la suma de las partes, por tanto seguir mirando solo la parte cuando algo no funciona, pertenece al pasado donde se limitaban a poner parches momentáneos, que en la actualidad no resuelve los conflictos de fondo, ni aporta soluciones nuevas.

Son las Constelaciones Empresariales y Organizacionales, en todas sus modalidades las que están posibilitando la visión que hoy se necesita para atender, los retos que presenta la actual situación empresarial, organizacional y social.

No conviene olvidar que las empresas como sistemas compuesto por seres vivos está formado por personas en relación, con sus emociones, lealtades, pertenecía a multitud de sistemas, creencias y patrones. De cómo se den estas relaciones dependerá el éxito o el fracaso de la organización.

Las personas además tenemos Alma y ¿quién es capaz de asegurar que una empresa carece de Alma?

La visión sistémica abarca lo que esta invisible a los ojos.