Tres pilares de las empresas

Hoy me han hecho un encargo; Manuel envíame un cartel para presentar a unos empresarios con “eso” que tú haces, pero que sea de manera sencilla.

Menuda tarea!! Cómo decir en pocas palabras y de manera sencilla, “eso” a lo que me dedico profesionalmente, con lo complejo que es de explicar, y lo fácil que es de entender cuando se conoce y experimenta.

La Consultoría Sistémica Empresarial pone su mirada en el todo, atendiendo a las partes. El todo siempre es mucho mayor que la suma de las partes y sus relaciones. Según se den las relaciones, así será el clima laboral que se respire, así también, el trabajar a gusto o a disgusto, y por tanto, la facilidad o no de conseguir los objetivos propuestos.

Toda empresa tiene tres pilares donde se sostiene: lo que sabe hacer, lo que le ofrece a los clientes, sin este conocimiento, la empresa no tendría ningún sentido. Pero ahora bien, ¿Qué se hace con eso que se sabe hacer? No es suficiente el saber hacer; ese conocimiento convertido en productos o servicios, debe tener una orientación hacia un objetivo: conseguir unos resultados; este es el tercer pilar, y todo esto, debería ser realizado dentro de un clima empresarial y relacional lo más cohesionado posible, y me atrevo a decir, con personas manifestando sentimientos de alegría por estar dónde y con quienes están trabajando.

Son multitud los factores que intervienen en la supervivencia empresarial y a la vez, mantener un crecimiento adecuado y constante. No siempre es fácil poner el producto y el servicio en manos del cliente, de manera que éste se sienta satisfecho, el empresario a su vez, obtenga el beneficio idóneo y las relaciones laborales entre los principales implicados sucedan en armonía, para que la empresa pueda ir creciendo progresivamente.

Las empresas hacen lo que hacen y viven sus procesos como saben, como siempre lo han hecho, y así están vivas. Así se mantienen en el tiempo, repitiendo siempre los mismos patrones y dificultades. En ocasiones, podemos percibir cierta) tensión o bienestar con la simple entrada a un establecimiento, y dependiendo de estas sensaciones, nos decidamos a comprar o no sus productos.

La Consultoría Sistémica Empresarial como método de análisis, búsqueda de alternativas y resolución de conflictos, es una de las mejores herramientas que conozco para ayudar a los empresarios, gerentes y directivos a tomar las decisiones más idóneas en cada caso. La mirada enfocada en el Todo permite llegar a determinadas conclusiones y al encuentro de soluciones donde otros métodos no llegan.

Aquí os dejo el cartel, espero resulte sintético, sencillo, y de paso, os anime a experimentar este método.

La empresa y las organizaciones como Seres Vivos.

Parece ser que la búsqueda constante del orden se establece como una condición importante para la funcionalidad de un sistema empresarial y organizacional. Buscamos tener orden con el objetivo de un mejor control de las situaciones, planificación de objetivos y obtención de resultados, sin embargo, este control se escapa de entre las manos continuamente.

¿Qué tal si el orden está donde antes no hemos mirado?

Lo evidente suelte estar oculto a los ojos, tenemos una extraña manera de no ver lo que ES. Perdiéndonos en la búsqueda de repuestas donde siempre, donde no están o solo están a medias. Utilizando los mismos recursos intelectuales y habilidades que durante nuestros aprendizaje hemos desarrollado. Y así, de esta forma, siempre obtenemos los mismos resultados.

La naturaleza nos muestra el orden de mil maneras diferentes, sin embargo, seguimos estando ciegos.

Fijémonos en el cuerpo humano. Está formado por células que se agrupan en tejidos y estos a su vez, en órganos que dan forma a los distintos sistemas que conocemos por la ciencia: respiratorio, circulatorio, óseo, muscular, nervioso, etc.

Cada órgano, cada sistema, está al servicio del sistema mayor: El cuerpo, donde cada uno de ellos, cumple una función específica; está situado en un espacio concreto, conectados con todos, cada uno entre sí, con límites que los unen y a la vez los separan de los demás, manteniendo un orden jerárquico y con total pertenencia al todo más grande, (no es lo mismo perder la cabeza que una mano).

Cuando lo anterior se da, todo está  “perfecto”, y ese estado lo identificamos como salud y todo lo que esto significa.

Lo contrario, la enfermedad, aparece cuando se altera alguna de las condiciones anteriores;  o bien un órgano deja de cumplir con su función, o deja de compartir con los demás, u ocupa un espacio que no le corresponde, o desaparece por accidente o cualquier otro motivo, o traspasa los límites. En cualquiera de esos casos,  el organismo entero entra en caos, provocando que la continuación de la vida sea más complicada o imposible.

Me pregunto en que  organigrama y estructura empresarial  y organizacional se cumplen las condiciones de “salud” tal y como las encontramos en la naturaleza.

Cada miembro cumpliendo con su función, totalmente equilibrado en lo que recibe y aporta al sistema, con los límites claros y bien definidos pero intercomunicados, respetando la jerarquía en cuanto a antigüedad y funciones o perteneciendo con igual derecho a la pertenecía en armonía con todo y cada uno de los demás miembros del sistema.

Conseguir esto, a mi parecer, sigue siendo hoy día una utopía, y a mí desde siempre me han atraído las utopías.

Si sabemos que en el orden natural todo funciona en pro de un objetivo común: que es mantener al sistema vivo y en expansión, ¿cómo es que seguimos mirando para otro lado repitiendo las viejas formas de hacer y no vemos lo realmente importante y lo que es extremadamente necesario?

Toda organización está formada por personas en relación, interactuando entre sí, dentro de un determinado orden; tal y como se den estas relaciones, así será el éxito o el fracaso de la organización.

Tras 30 años ejerciendo de empresario y desde los 15 años en una empresa familiar, he podido ver y experimentar tanto “desorden” que me parece mentira, y casi como un arte de magia, que las empresas puedan subsistir y expandirse  lejos del orden.  Sin embargo sobreviven, eso sí, muchas a muy duras penas.

Escribo este texto como una invitación a mirar donde antes no se ha mirado. Buscar y encontrar el ORDEN que permita tener empresas “felices”, es decir, donde las personas que en ellas participan gocen del derecho a pertenecer, en equilibrio, con respeto de sus funciones, jerarquías y con límites claros y bien definidos;  con la mirada puesta en un objetivo común, en beneficio de todos.

La empresa y las organizaciones, recordemos, está formada por seres humanos interactuando entre sí, por tanto podemos imaginarlas como unos SERES VIVOS, y un ser vivo tiene dos necesidades básicas la de mantenerse y la de expandirse:En el equilibrio entre estas dos fuerzas, radica el misterio de la vida.

La visión sistémica en las empresas y organizaciones.

La primera pregunta que hemos de responder es ¿Qué es un sistema?

Para responder a esta cuestión voy a tomar como referente a Ludwing von Bertanlanffy y su teoría general de sistemas: Un sistemas es un conjunto de elementos en continua interacción. Donde interacción significa movimiento, es decir si un elemento se mueve o cambia, afecta a los demás elementos y por tanto a todo el sistema.

Trasladando esta definición a los seres humanos podemos definir un sistema, como un conjunto de individuos en continua relación de cambios, que persiguen un objetivo común basado en dos principios básicos: la supervivencia y la expansión.

La visión sistémica por tanto se refiere a una forma de mirar los sistemas, es un enfoque que pretender mirar el todo y como se relacionan las partes.

Observar una empresa desde este enfoque, permite tener una visión de la totalidad en su conjunto teniendo en cuenta: la historia, la filosofía, las normas, patrones, reglas dichas y no dichas, las personas que estuvieron, los que están, el orden, los lugares, los limites, la jerarquía, las relaciones y como estas se dan.

Durante mucho tiempo ha existido una mirada mecanicista de la empresa donde todo debía funcionar como la maquinaria de un reloj. Cuando algo no funcionaba, se buscaba la pieza defectuosa, se arreglaba y listo a funcionar nuevamente. En las maquinas sabemos que sigue siendo así. Sin embargo, hoy en día, esa manera de mirar y tratar de resolver los conflictos en las empresas está obsoleta y no ofrece los resultados que requieren las organizaciones actuales.

Sabemos además, que el todo es mayor que la suma de las partes, por tanto seguir mirando solo la parte cuando algo no funciona, pertenece al pasado donde se limitaban a poner parches momentáneos, que en la actualidad no resuelve los conflictos de fondo, ni aporta soluciones nuevas.

Son las Constelaciones Empresariales y Organizacionales, en todas sus modalidades las que están posibilitando la visión que hoy se necesita para atender, los retos que presenta la actual situación empresarial, organizacional y social.

No conviene olvidar que las empresas como sistemas compuesto por seres vivos está formado por personas en relación, con sus emociones, lealtades, pertenecía a multitud de sistemas, creencias y patrones. De cómo se den estas relaciones dependerá el éxito o el fracaso de la organización.

Las personas además tenemos Alma y ¿quién es capaz de asegurar que una empresa carece de Alma?

La visión sistémica abarca lo que esta invisible a los ojos.